Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


21 de abril de 2014

"LA LLAMADA DEL KILL CLUB" de Gillian Flynn




"He etiquetado los recuerdos como si vinieran de una región particularmente peligrosa: el Lugar Oscuro.

Detenerme demasiado en la imagen de mi madre intentando arreglar de nuevo la cafetera rota, o en la de Michelle bailando en camisón, con los calcetines subidos hasta las rodillas, haría que mi mente se hundiera en el Lugar Oscuro.

Persistentes manchas de color rojo estallando en la noche. El hacha inevitable, rítmica, moviéndose mecánicamente como si estuviera cortando leña. La escopeta de caza disparando en el pequeño vestíbulo. Los chillidos de cuervo aterrorizado de mi madre, con media cabeza arrancada, pero aún intentando salvar a sus hijos"
El "3 de enero de 1985", podría ser una fecha cualquiera. Pero para Libby Day no lo es. Aquel fatídico día, su madre y sus dos hermanas fueron brutalmente asesinadas durante "el sacrificio de la Granja de Satán", "la matanza de Kansas". Ella, con tan sólo siete años consiguió salvarse de la masacre escapando de la granja, a través de la helada nieve de enero.

Ben, el hijo mayor, fue inculpado después de que la chiquilla, a pesar de su corta edad y su evidente confusión testificara en su contra, declarando haberlo visto todo.
"No. Aquella noche vi lo que vi, pensé, mi mantra de siempre. A pesar de que no era cierto. Lo cierto era que no vi nada. ¿Vale? Bueno. Técnicamente no vi nada. Sólo lo oí. Sólo lo oí porque estaba escondida en un armario mientras mi familia moría, por la sencilla razón de que yo era una pequeña cobarde".

Veinticuatro años después, Libby se ha convertido en una adulta deprimida, incapaz de comprometerse con nada, de salir adelante, con reiteradas dificultades económicas.

Una llamada telefónica, "la llamada del Kill Club", le pondrá en contacto con un grupo de socios dedicados a investigar, por amor al arte, crímenes no resueltos. Todos coinciden en defender la inocencia de Ben, así que de esa forma, y a cambio de dinero, se verá removiendo de nuevo la mierda del pasado, investigando y buscando al presunto verdadero asesino.

Pero aunque el dedo acusador sigue señalando a Ben, y también a su padre (Runner), que los visitaba de vez en cuando y después siempre los volvía a abandonar, las cosas no son siempre como parecen...

¿Llegará Libby hasta el final? ¿Averiguará lo que pasó realmente esa sangrienta noche de invierno? ¿Conseguirá exculpar con sus hallazgos a su hermano y sacarle de la cárcel?

30 de marzo de 2014

"PSIQUIATRAS, PSICÓLOGOS Y OTROS ENFERMOS" de Rodrigo Muñoz Avia



"Saber a qué se dedican los psiquiatras es tan difícil como saber a qué se dedican los psicólogos. Antes de ir a la consulta de mi cuñado Ernesto, yo sólo tenía una noción muy vaga de cuál era la función de la psiquiatría.

Después de ir a su consulta y a otras diez o doce consultas más de psiquiatras y psicólogos ya ni siquiera tengo esa vaga noción.

He llegado a la conclusión de que a ciencia cierta nadie sabe lo que es la psiquiatría o la psicología, ni tampoco lo que las diferencia, y que la principal ocupación de psiquiatras y psicólogos es tratar de averiguar quiénes son ellos y a qué se dedican.

Yo creo que en el fondo estas personas tienen un problema de identidad y que todas ellas requerirían un tratamiento psicológico, si acaso lograran ponerse de acuerdo sobre lo que eso significa".
Rodrigo tiene 37 años, trabaja en la empresa de ascensores que fundó su padre y su vida hasta ahora ha transcurrido de forma placentera al lado de su mujer, sus hijos y Arnold, un gato con complejo de perro.
"El gato de mis hijos es un gato persa himalayo de un tamaño descomunal, y su principal peculiaridad es que en vez de maullar, ladra. Esto lo digo completamente en serio, aunque nadie me cree nunca. Ese gato, a diario, cuando llego a casa para comer y abro la puerta del garaje con el mando a distancia, me dirige su mirada cruzada desde lo alto de su columna (una de las columnas de ladrillos que delimitan la cancela exterior) y emite unas extrañas ventosidades con la boca, sonidos guturales muy secos y cortos, que si no fuera porque provienen de un gato, nadie dudaría en denominar ladridos"

Pero una pequeña crisis nerviosa sin importancia, en presencia de su inaguantable cuñado Ernesto, que además es psiquiatra, lo enredará todo.

Ernesto, conseguirá convencerle para que asista a su consulta en calidad de paciente. Realmente él no quería ir, porque estaba convencido de que no tenía ningún problema mental, pero dudó y eso fue su perdición
“Dudé y cuando dudas siempre haces lo contrario de lo que en realidad quieres hacer. Cuando me pilla un atasco en Madrid y dudo entre dos itinerarios posibles siempre cojo el que pienso que es peor. No sé por qué, es muy raro. Pero cuando llega el momento de decidir, la opción que me parece peor ejerce una extraña atracción sobre mí. No sé, ya he dicho que a esto se le podría llamar fatalidad: puestos a caernos en un hoyo, nos caemos en el más profundo”

Diagnosticado de enfermo fóbico, parafásico, disléxico, obsesivo y depresivo, comienza su particular gincana psico-psiquiátrica, en busca de una solución
“Cuando pienso en la parafasia soy parafásico y me cuesta mucho colocar las síbalas en orden y en lugar de decir «supermercado», digo, por ejemplo, «sumerpercado». A veces esto mismo me ocurre con el orden de las palabras y digo, por ejemplo, «me estómago el duele» cuando, evidentemente, lo que quiero decir" es que me duele el estómago. Otras veces es todavía peor y lo que hago es cambiar letras o sílabas entre distintas palabras. Cuando digo «me he tensionado la toma», en realidad quiero decir que me he tomado la tensión”.

¿Conseguirán ayudarle esos “adictos a la enfermedad”, como él describe a los psiquiatras y psicólogos que visita?¿volverá a ser feliz algún día?

19 de marzo de 2014

"INTEMPERIE" de Jesús Carrasco



"En realidad, no había preparado su marcha. Simplemente, un día, una gota derramó un caldero.

A partir de ese momento, brotó en él la idea de la fuga como una ilusión necesaria para poder soportar el infierno de silencio en el que vivía. Una idea que se empezó a formar en su mente en cuanto su cerebro estuvo listo para albergarla y que ya no le abandonó nunca más.

Salvo el morral y la precaución de escapar en una noche sin luna, no había hecho ningún otro preparativo ni cálculo. En todo caso confiaba en sus conocimientos para abrirse paso con mayor soltura. Al fin y al cabo, él era tan hijo de aquella tierra como las perdices y los olivos"
Un chico deambulando por el monte alejándose de su pueblo, de su padre, del alguacil, huyendo como alma que lleva el diablo. Y un viejo pastor, sin más compañía que su burro, su perro, sus cabras.

Dos seres solitarios muy necesitados el uno al otro, que si bien podrían haber seguido rumbos distintos y no haberse cruzado nunca en el camino, probablemente estaban predestinados a encontrarse, a unir sus destinos.

El cabrero recibirá del niño ayuda en sus quehaceres cotidianos, compañía, alguien con quién hablar. Y el pequeño obtendrá a cambio alimentos, protección, amparo, calor humano.
"Así era como empezaba a regularizarse su convivencia. El pastor, reducido por la creciente sequedad de sus articulaciones, tendido bajo el cielo inclemente. El chico, como una extensión tónica del viejo, dispuesto para el laboreo que el llano y la intemperie les imponían".

Pero los perseguidos no tendrán ni un minuto de tregua, de descanso, conociendo de primera mano hasta donde es capaz de llegar la crueldad del ser humano.
"Entendió que el viejo no sería quien le entregara la llave al mundo de los adultos, ese en el que la brutalidad se empleaba sin más razón que la codicia o la lujuria"

¿Podrá el niño sobrevivir a la intemperie? ¿Será capaz de deshacerse de sus hostigadores y volver a casa?